sábado, 14 de junio de 2014
DCCLXXV Aniversario de la Institución de la Fiesta del Corpus Christi
HISTORIA DE LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI
A fines del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi.
Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.
Desde joven, Santa Juliana tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.
Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV.
El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.
Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania.
El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.
El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio.
Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.
Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.
La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.
Finalmente, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
HISTORIA DE LA FIESTA EN NUESTRO PUEBLO
Sabemos que en 1755 ya existía la Mayordomía del Stmo. Sacramento y que la misma, junto con las restantes existentes, fue suprimida en 1770. No obstante en 1775, D. Diego Ponce de León, cura párroco de Lorquí, solicita la erección canónica de una cofradía del Stmo. Sacramento y Benditas Ánimas del Purgatorio. El obispo aprueba sus estatutos el mismo año.
Su existencia se prolonga hasta mediados del pasado siglo XX, en que durante el curato de D. Juan Navarro, dejó de celebrar sus actos de culto. Los cambios que ya se avecinaban en la Iglesia, el secular desinterés de nosotros por nuestras tradiciones, la profunda división social y depresión moral que se sufrían desde la Guerra Civil y la manifiesta hostilidad del párroco, explican la inacción de una Hermandad del Santísimo que se encargaba tanto de la Festividad del Corpus, como del Monumento Eucarístico de Jueves Santo, la Procesión de Impedidos para el cumplimiento Pascual, el Triduo de Desagravio durante el Carnaval y los Manifiestos Eucarísticos todos los últimos Domingos de cada mes.
Aquí os dejo algunas fotografías de procesiones del Corpus antiguas y no tan antiguas.
La primera se corresponde con una procesión de Cumplimiento Pascual o de Impedidos. Una procesión en la que el Santísimo, reservado en el copón, es llevado a los enfermos e impedidos para que reciban la Comunión. Se realizaba en la mañana de uno de los domingos de Pascua, normalmente el segundo domingo de Pascua o Domingo "in Albis". La actual la fechamos en el primer lustro de los 50 del pasado siglo tanto por el vestuario de los participantes, como porque el sacerdote es D. Daniel Moreno, que dejó nuestra parroquia a finales de 1954.
Estas dos corresponden a procesiones con el anterior párroco, D. Nicolas Poyato Bernabé, y a estaciones del Santísimo en el altar que se instala en la C/ Goya:
Las dos últimas son más antiguas, de las décadas de 1940 o 1950. Se corresponden con el altar que ahora instala Dña. Judica Devesa Brustenga y que con anterioridad lo montaba su madre Dña. Isabel Brustenga Martínez. El Niño Jesús que corona el altar piramidal de gradas es el que adquirió la parroquia en 1940 y que procesionaban los niños de Primera Comunión la tarde del Jueves de la Ascensión. La fotografía de la izquierda situa el altar en el interior del amplio zaguán de la casa familiar en la calle del Reloj; la de la derecha lo sitúa en medio de la actual calle de la Reina:
La última fotografía que mostramos se corresponde con el altar eucarístico del Corpus más antigua que conservamos. Se trata del montaje realizado por Dña. Concepción Alcaraz con el Niño Jesús Resucitado que había regalado a la parroquia D. Isidoro Sánchez Jover en 1905 y que desapareció en 1936:
jueves, 6 de marzo de 2014
BESAPIÉ A NTRO. PADRE JESÚS NAZARENO
1º VIERNES DE MARZO. EL CRISTO DEL RESCATE
El
Primer Viernes de Marzo es el día en el que los devotos de Ntro. Padre Jesús
Nazareno nos acercamos a nuestro templo parroquial para besar el pie de tan venerada imagen. En
nuestro pueblo la tradición arranca de 1981 cuando su camarera, Antonia
Asensio, consulta con el párroco D. Ramón la posibilidad de exponer la imagen
en devoto besapié y el citado párroco acepta. De este modo adoptamos en Lorquí
una costumbre firmemente asentada en Murcia desde los años 40 del pasada siglo
y que, a su vez, deriva de la costumbre originada en torno a la Primera Imagen de Jesús
Rescatado, conocido por todos como
Cristo de Medinaceli, en Madrid.
“Adentrarse en
la historia de Jesús de Medinaceli es recorrer el más emocionante periplo que
una imagen y su devoción pueden llegar a vivir. La imagen del Cristo es barroca
de la primera mitad del siglo XVII, con 1,73 metros de altura.
De talla completa, puede ser presentada sin vestir. Su rostro refleja el
sufrimiento y al mismo tiempo la paciencia aun sabiendo que su destino final
era la cruz. Fue tallada en Sevilla, lo que explica que su iconografía es
la correspondiente a los Cristos llamados "de la Sentencia". La
autoría de la imagen no está clara, aunque los expertos la atribuyen al
imaginero Francisco de Ocampo. Fue llevada por los HH. MM. Capuchinos a la
plaza fuerte de Mámora (Marruecos), para culto de los soldados españoles. En
abril de 1681, cayó la ciudad, y la imagen cae prisionera de los moros, en
manos del sultán Muley Ismail, que decide enviarla a la ciudad
de Mequinéz como muestra de la
victoria. En Mequinéz, es arrastrada y tirada por
las calles para que la gente pudiera mofarse de ella. La rescatan los
Trinitarios, que se dedicaban a conseguir dinero en España para rescatar a
cautivos, y decidieron que aquel Cristo era tan cautivo como el que más y le
hicieron una propuesta a Muley Ismail. Darle su peso en oro. Cuenta la leyenda
que la balanza se equilibró cuando exactamente se depositaron treinta monedas,
realizándose varias veces la operación, siendo idéntico el resultado, por lo
que de nuevo treinta monedas, las mismas que recibiera Judas para entregar a
Jesús, sirvieron esta vez para salvar la venerada imagen. Debido a este
episodio milagroso, se conoce a la imagen del Señor como la de Jesús del
Rescate.
Llega a Madrid en el verano de 1682, con fama de
milagrosa y desde entonces ha recibido culto en varios templos de la capital,
hasta que en 1930 se levanta la actual basílica de estructura neoclásica, que
fue elevada a Basílica Menor por el Papa Pablo VI en 1973. Despertó tanta
devoción entre los madrileños, que en 1.710 se fundó la Congregación de
Esclavos, siendo elevada en 1.928
a archicofradía primaria por Su Santidad Pío XI, con
potestad de nombrar agrupación a cuantas asociaciones del mismo nombre y título
así lo soliciten, llegando en la actualidad a contar con 42 cofradías agregadas
en España.
Nuestro Padre Jesús de Medinaceli recibe culto en
la Basílica
que lleva su nombre. Al adentrarse se siente el calor devocional que hace saber
que nos encontramos en uno de los templos hitos de la fe cristiana. No en vano,
se celebran diariamente hasta un total de nueve misas, llegando hasta doce cada
viernes del año. Su valor devocional le llevó a formar parte del Vía Crucis que
presidió el Papa Benedicto XVI en Madrid durante la celebración de las Jornadas
Mundiales de la Juventud
el 19 de agosto de2011. Popularmente conocido es el primer viernes de marzo, en
el que se celebra la fiesta popular de Jesús. Es cuando tiene lugar el
multitudinario besapié y donde numerosas personas aguardan colas de hasta diez
horas para cumplir con la tradición de besar el pie derecho del Señor y realizar
sus peticiones. Tradicionalmente asiste un miembro de la Familia Real Española
para orar ante la imagen que se encuentra en sagrado besapié durante 24 horas
de forma ininterrumpida.
Los viernes son días especiales para venerarla. La Iglesia recuerda en ese
día la pasión y Muerte de Cristo, y los madrileños se acercan ese día en mayor
número a reconciliarse con Dios, para participar en la Eucaristía y besar el
pie de la imagen del Nazareno. En la jornada del Viernes Santo, el Cristo de
Medinaceli devuelve la visita a los madrileños en una procesión
multitudinaria.”[1]
martes, 4 de marzo de 2014
SANTA CUARESMA 2014
SANTA CUARESMA 2014
Los horarios son los siguientes:
8:30: Santa Misa e imposición de ceniza.
17:30: Imposición de ceniza para niños.
19:30: Santa Misa e imposición de ceniza.
Con la
celebración del Miércoles de Ceniza, comenzamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma que nos
conducirá a la Semana Santa
y a la Pascua. Todas
estas fiestas son móviles porque no dependen del ciclo del sol sino de la luna.
Todas las
religiones tienen su origen en la naturaleza que es donde los hombres de todos
los tiempos han visto un reflejo de la divinidad. Es por esto que cuando el
cristianismo, una religión que deriva del judaísmo, se institucionaliza entre
los gentiles del imperio romano, termina adoptando el calendario latino que era
solar, frente al hebreo que, como el musulmán, es lunar. La clave de todo este
amplio ciclo festivo que se inicia con los Carnavales y termina con el Inmaculado
Corazón de María está en la celebración de la Pascua.
Jesús murió un
primer Viernes Santo anterior al Sábado de la Pascual judía, día en el
que los hebreos recordaban su huida de Egipto. Esta salida masiva o Éxodo,
dirigida por Moisés, se realizó una noche de luna llena de primavera, lo que
les permitió avanzar y pasar el Mar Rojo.
Cuando los primeros cristianos
fijaron sus festividades decidieron mantener esta unión entre Pascua o
Resurrección de Cristo y la Pascua Judía,
estableciendo la primera el Domingo siguiente a la primera luna llena de
Primavera. Esto es lo que explica la movilidad de la Semana Santa y con ella de todo
el ciclo anterior y posterior:
El anterior
incluye Carnaval, Miércoles de Ceniza, Viernes y Domingos de Cuaresma, y
Viernes de Dolores.
El posterior
tiene las celebraciones de los Domingos de Pascua, fiesta de la Divina Pastora (sábado
anterior al IV Domingo de Pascua), Domingo del Buen Pastor (IV Domingo de
Pascua), Ascensión del Señor (40 días después del Domingo de Resurrección),
Pentecostés (50 días después del Domingo de Resurrección), Domingo de la Stma. (57 días después del
Domingo de Resurrección), Corpus Cristi (60 días después del Domingo de
Resurrección), Sgdo. Corazón de Jesús (viernes posterior a la octava del
Corpus, por tanto 68 días después del Domingo de Resurrección) y Fiesta del
Inmaculado Corazón de María (Sábado posterior al Sgdo. Corazón de Jesús).
La duración de
la Cuaresma
está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se
habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del
pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la
montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar
su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia,
el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el
tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de
la Cuaresma
data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de
penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la
abstinencia. De este modo preparamos nuestro cuerpo y nuestra mente para el
gran cambio que supondrá la
Resurrección de Cristo.
Los periodos
de ayuno están presentes en todas las religiones, también en la judía y en la
musulmana, y permiten de forma natural aligerar nuestro cuerpo de los excesos
de carne o de bebidas alcohólicas. Podríamos decir de forma coloquial que
fueron las dietas anuales de la antigüedad.
En nuestro
caso la cuaresma comprende 46 días, por cuanto se estimó conveniente adelantar
su inicio para que no coincidiese con el primer Domingo de Cuaresma. El primer
día se debe ayunar y en la
Iglesia nunca se ha ayunado un domingo por ser el día de la Resurrección de Cristo.
domingo, 23 de febrero de 2014
Presentación Libro y Cartel de la Semana Santa de 1014
Presentación Libro y Cartel de la SEMANA SANTA
Lorquí, 1 de Marzo de 2014
19:30: SANTA MISA.
20:00: Presentación oficial del Cártel
y libro de la Semana Santa de 2014
Annus Domini MMXIV
Deo gratias
lunes, 17 de febrero de 2014
Fiesta de los Siete Padres Fundadores de la Orden de los Siervos de María
FIESTA
DE LOS SIETE PADRES FUNDADORES
DE LA ORDEN
DE LOS SIERVOS DE MARÍA
Ela(606 -667)
La Orden de los Siervos de María es la Orden religiosa que propagó el culto a los Siete Dolores de la Virgen.
La Orden de los Siervos de María es la Orden religiosa que propagó el culto a los Siete Dolores de la Virgen.
La orden de los Siervos de Santa María
es una orden mendicante, fundada en la ciudad italiana de Florencia el año
1233. El siglo XIII fue una centuria de grandes cambios sociales y económicos
con la consolidación de las ciudades como centros de poder económico y
político, dotadas a su vez de un imparable crecimiento poblacional. Frente a
esta nueva realidad, la espiritualidad altomedieval que irradiaba de los
grandes monasterios benedictinos situados en el medio rural, se mostraba
ineficaz. Es por esto que surgen grandes hombres como el español Santo Domingo
de Guzmán o el italiano S. Francisco de Asís que, con una vida de pobreza y
mendicidad, se dedican a la predicación en estas nuevas ciudades. Deciden
fundar conventos de frailes, personas consagradas a Dios que viven en
comunidad, pero no encerrados como los monjes, y, de este modo, pueden
dedicarse a la predicación pública. En este contexto, siete jóvenes
comerciantes florentinos, con la ayuda del obispo, deciden vivir en comunidad
dedicándose a la oración y veneración de la Santísima Virgen
Madre de Dios. El lugar elegido fue el Monte Senario, a 18 Km. de Florencia. Los
Siete Padres Fundadores fueron: Alejo, Bonfilio, Amadeo, Bonayunta, Maneto,
Sóstenes y Hugo.
La noche del 15 de agosto de 1233,
cuando estaban celebrando la fiesta de la Asunción de Ntra. Sra., se les presentó la Santísima Virgen
y les pidió que fundasen una Orden que venerase sus Dolores y estuviese al
servicio de los más necesitados. También les dio el hábito negro como signo de
su dolor y la Regla
de S. Agustín como norma de vida en
común.
La aprobación pontificia la realizó el
papa Benedicto XI, el 11 de febrero de 1304, mediante la bula DUM LEVAMUS,
creando oficialmente la Orden
de los Siervos de Santa María. Durante esta centuria la orden se expande a
España, Portugal y Alemania. En el siglo XV se fundan los primeros conventos de Monjas de Clausura
Siervas de María que reconocen como impulsora de los mismos a Santa Juliana
Falconieri.
viernes, 14 de febrero de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
FIESTA DE SAN ANTÓN
SAN ANTON
(Fiesta local en Lorquí)
Los orígenes de esta fiesta, popular no solo en nuestro pueblo sino en toda España y sobre todo en el levante, parecen estar relacionados con la difusión que se hizo desde Tortosa, por todo el reino de Valencia y costa mediterránea a finales del siglo XIV. Sin embargo en nuestro pueblo nunca ha habido celebración religiosa ligada al Santo, ni bendición de animales. Sólo el conocido cochino de S. Antón que era alimentado entre todos por las calles y que se mataba al llegar su festividad. En nuestro pueblo, y en toda la mal llamada Vega Media, está la costumbre de pasar el día en el campo, por lo que parece estar unida a las celebraciones de invierno que periódicamente van celebrando el crecimiento de los días (horas de luz) y, por tanto, del calor e intensidad del sol, tan importante en las sociedades agrarias.
Destacar que el nombrar el parque municipal como de S. Antón es una muy buena manera de recordar a todos la importancia histórica de esta fiesta tan unida a las antiguas "giras" a los montes de la carretra de Madrid. De unos años atrás se suele celebrar Misa en la ermita de la Virgen del Rosario o en el mismo parque el domingo posterior a la fiesta.
VIDA de San Antonio Abad
De acuerdo a los
relatos de san Atanasio y de san Jerónimo, popularizados en
el libro de vidas de santos La leyenda dorada que
compiló el dominico genovés Santiago de la Vorágine en el
siglo XIII, Antonio fue reiteradamente tentado por el demonio en
el desierto. La tentación de san Antonio se volvió un
tema favorito de la iconografía cristiana, representado por numerosos pintores.
Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños. Por ello, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró al monte Colzim, cerca del Mar Rojo como ermitaño. Abandonó su retiro en 311 para visitar Alejandría y predicar contra el arrianismo.
Jerónimo de Estridón, en su vida de Pablo el Simple, un famoso decano de los anacoretas de Tebaida, cuenta que Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el cuervo que, según la leyenda, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de pan, dio la bienvenida a Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los sepultureros y los animales.
Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la impureza. Además, en la Edad Media para mantener los hospitales soltaban los animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio del famoso San Antonio, por lo que corría su fama. En la teología el colocar los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el cielo, puesto que dominaba la creación.
Reliquias y orden monástica
Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando con frecuencia a Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser el emblema como era conocido.
Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el obispo de Tortosa a principios del siglo XIV.
La orden de los antonianos se ha especializado desde el principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas: peste, lepra, sarna, venéreas y sobre todo el ergotismo, llamado también fuego de San Antón o fuego sacro o culebrilla. Se establecieron en varios puntos del Camino de Santiago, a las afueras de las ciudades, donde atendían a los peregrinos afectados.
El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón y llevan siempre una cruz en forma de tau, como la de los templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los enfermos.
Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños. Por ello, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró al monte Colzim, cerca del Mar Rojo como ermitaño. Abandonó su retiro en 311 para visitar Alejandría y predicar contra el arrianismo.
Jerónimo de Estridón, en su vida de Pablo el Simple, un famoso decano de los anacoretas de Tebaida, cuenta que Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el cuervo que, según la leyenda, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de pan, dio la bienvenida a Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los sepultureros y los animales.
Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la impureza. Además, en la Edad Media para mantener los hospitales soltaban los animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio del famoso San Antonio, por lo que corría su fama. En la teología el colocar los animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el cielo, puesto que dominaba la creación.
Reliquias y orden monástica
Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando con frecuencia a Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser el emblema como era conocido.
Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el obispo de Tortosa a principios del siglo XIV.
La orden de los antonianos se ha especializado desde el principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas: peste, lepra, sarna, venéreas y sobre todo el ergotismo, llamado también fuego de San Antón o fuego sacro o culebrilla. Se establecieron en varios puntos del Camino de Santiago, a las afueras de las ciudades, donde atendían a los peregrinos afectados.
El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón y llevan siempre una cruz en forma de tau, como la de los templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los enfermos.
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